Naturaleza:
Tus manos verdes quizás
son como las mías
y tú sos
una poetisa como yo
que crea
de la pequeñez un ser
que vuela y llega.
Yo no sé que cielos (qué)
surqué para llegar
hasta aquí
quizás soy un poema
que vine del silencio
más profundo
para poblar de
sonidos este mundo.
Naturaleza(,) tú
que eres dueña
hasta de la muerte
y de todo lo que anida
en tu vientre
de gramillas y estrellas.
Explícame el
milagro de la vida:
¿Cómo es que la sonrisa
de mi hijo me hizo
nacer de nuevo?
Me gusta mucho tu voz poética en este tema,
Malena, aunque yo no buscaría ─a pesar de las analogías que puedan existir, y que existen─ una respuesta al milagro de la vida humana en la naturaleza. La naturaleza tiene su propio ámbito, pero hasta donde entiendo este no abarca lo humano. Yo buscaría esa respuesta en Dios: nuestros hijos no son hijos de la naturaleza, sino nuestros, y nosotros somos hijos de Dios. Eso es en lo que yo creo. Cuando me hablan de la naturaleza, pienso en animales y plantas, en la vida natural, en el universo físico; no en lo humano ni en que la naturaleza tenga poder sobre la muerte. Claro, poéticamente todo es válido y todo puede verse desde esa perspectiva, sea o no real.
Veo en ti a un poeta muy sensible, a alguien que sabe cómo escribir un poema que cause emoción en el lector. No veo, sin embargo, al poeta que domina el ritmo del verso, sino a quien lo divide, incluso hasta de forma ilógica, errónea diría yo,
anti-sintáctica, si es que existe la palabra. Yo creo que debe haber un equilibrio, una armonía en el ritmo del verso, aunque sea libre; tiene que haber una coordinación en las pausas sintácticas, detalles de los que adolece tu poema y que argumento en la siguiente transcripción, ya corregida:
Naturaleza: Quizás tus manos verdes
son como las mías
y tú sos poetisa como yo,
que creas de la pequeñez
un ser que vuela y llega.
Yo no sé qué cielos surqué
para llegar hasta aquí;
quizás soy un poema
que vine del silencio más profundo
para poblar de sonidos este mundo.
Naturaleza,
tú que eres dueña hasta de la muerte
y de todo lo que anida en tu vientre
de gramillas y estrellas...
Explícame el milagro de la vida:
¿Cómo es que la sonrisa de mi hijo
me hizo nacer de nuevo?
Gracias por sumarte a la propuesta. Toma lo mejor de mi crítica y desecha lo que no te guste. Queremos dialogar, y no encontramos la manera de que el diálogo se de, a pesar de la clara misión de este foro y a pesar de todo lo que hacemos en pro de la crítica. Aprende lo que creas que debes aprender y ponlo en práctica en tus futuras publicaciones. Tienes todas las herramientas necesarias para hacer grandes cosas con la palabra.
Un abrazo infinito y gracias por participar.