Iris Estrada
Poeta recién llegado
Fuiste mi amor porteño,
aquel que convertía palabras en duraznos,
manipulaba mis suspiros
Y amortajaba mis caricias.
Fueron inquietantes tus miradas
en ciencia cierta, cálidas y apasionadas;
fugases pero a la vez fúnebres
en un maravilloso estado de eternidad.
Misterios entre las risas, tus risas,
Como deseo sutil que viene y me atrapa
Terribles
Delirantes
Yo pensé que no me importaba,
Ya que creí que esas caricias ajenas a mi
borrarían cada sudor impregnado en tu piel,
pero por lo visto no sucedió.
Sigue tu código oculto en mí,
en cada poro,
en cada palpitar,
en cada respirar .
Estoy llegando al punto de la nostalgia,
pero ya no importa,
Porque brindo por aquella ilusión.
Esa que me hizo volar como mariposa,
Y cubría de besos cada milímetro de mi cuerpo.
¡Sí! Brindo por mi amor porteño.
Extraño mi amor porteño.
Deseo mi amor porteño.
aquel que convertía palabras en duraznos,
manipulaba mis suspiros
Y amortajaba mis caricias.
Fueron inquietantes tus miradas
en ciencia cierta, cálidas y apasionadas;
fugases pero a la vez fúnebres
en un maravilloso estado de eternidad.
Misterios entre las risas, tus risas,
Como deseo sutil que viene y me atrapa
Terribles
Delirantes
Yo pensé que no me importaba,
Ya que creí que esas caricias ajenas a mi
borrarían cada sudor impregnado en tu piel,
pero por lo visto no sucedió.
Sigue tu código oculto en mí,
en cada poro,
en cada palpitar,
en cada respirar .
Estoy llegando al punto de la nostalgia,
pero ya no importa,
Porque brindo por aquella ilusión.
Esa que me hizo volar como mariposa,
Y cubría de besos cada milímetro de mi cuerpo.
¡Sí! Brindo por mi amor porteño.
Extraño mi amor porteño.
Deseo mi amor porteño.