Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Necesito aprender
Enséñame a vivir mis días con tu ausencia
necesito convencerme que el tiempo será mi aliado
que mis alas jamás se elevarán para volar a tu lado.
Enséñame que más allá de mis sueños fuiste real,
no sólo mi invento, que dentro de ti nació un real sentimiento
irrealizable por perfecto, venciendo la razón al corazón
en este imposible intento.
Enséñame que en medio de mis debilidades, mis sufrimientos
y quebrantos podré rescatar mi fortaleza, ocultada bajo los oscuros
velos de las esperanzas rotas, del amor imposible.
Enséñame a olvidar los susurros de tu voz
cuando al oído me entonabas melodías de amor.
Tu voz cuando de mi nombre se llenaban tus labios.
Enséñame a no recordar tus risas, caricias transportadas
por la brisa que recorrían mi piel, impregnando tus malicias.
Enséñame a no extrañarte, si mi corazón se empeña en recordarte
¿Cómo desaparezco esta pena? Si tu ausencia será mi mayor condena
mi peor castigo, por haberme entregado a un amor prohibido.
Enséñame a ser feliz con el recuerdo de este amor
que de mi alma, de las profundidades de mi ser nació
y hoy agoniza por tu ausencia.
Enséñame que aun sin tu presencia el sol seguirá brillando,
la luna iluminará mis noches y el mar seguirá siendo infinito
porque de mi amor tu atesoraste su esencia.
Enséñame ¡Te lo imploro! Enséñame que antes de tu presencia
¡vivía sólo vivía con tu ausencia!.
Enséñame !Ohh por amor a Dios te lo suplico!, enséñame a vivir sin ti
de la misma manera que tú vivirás sin mi.
!Enséname...enséñame!