Jose Fercho Zam Per
Poeta asiduo al portal
Tan solo me encontraba
en la cueva de mi tristeza,
deambulando como un loco
sin alegría ni belleza.
Mucho tiempo pasé
sin ver la luz de tus ojos,
tan solo en mi desierto
creyéndome ya muerto.
Pero un día pude ver
la luz de la esperanza
invitándome a creer
en lo que no podía ver,
era todo tan oscuro
igual que mi parecer.
Al hallarme sin consuelo
pude allí reconocer,
solo tu voz llenaría
el vacío de mi ser.
Pude entonces comprender
lo importante para mí,
el silencio de mi mente
para tu corazón oír
y victorioso salir,
de aquel estado demente
donde me hallaba sin ti.
Al otro lado pude ver
tu luz, que para mi era
la cura a mi ceguera,
salida de mi madriguera
donde me encontraba yo.
Gracias quiero yo darte
por tu palabra y consejo,
el calor de tu presencia
me impulsan a llegar lejos.
en la cueva de mi tristeza,
deambulando como un loco
sin alegría ni belleza.
Mucho tiempo pasé
sin ver la luz de tus ojos,
tan solo en mi desierto
creyéndome ya muerto.
Pero un día pude ver
la luz de la esperanza
invitándome a creer
en lo que no podía ver,
era todo tan oscuro
igual que mi parecer.
Al hallarme sin consuelo
pude allí reconocer,
solo tu voz llenaría
el vacío de mi ser.
Pude entonces comprender
lo importante para mí,
el silencio de mi mente
para tu corazón oír
y victorioso salir,
de aquel estado demente
donde me hallaba sin ti.
Al otro lado pude ver
tu luz, que para mi era
la cura a mi ceguera,
salida de mi madriguera
donde me encontraba yo.
Gracias quiero yo darte
por tu palabra y consejo,
el calor de tu presencia
me impulsan a llegar lejos.
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