Denielig
Poeta recién llegado
Inútil negar lo evidente
Inútil negarse y soñar
Inútil tener fe en el inclemente
Inútil tanto llorar
La sangre brotando del pecho abierto
La vida escapándose en el viento
Los ojos abiertos con desconcierto
Y una súplica silente en el último aliento
El dolor, desgarra con saña
Un corazón que ya está muy herido
Mientras la tristeza, se instala y se amaña
En el cuerpo maltratado y por el frío aterido
Horas de angustia e incertidumbre
Horas vacías y de intenso dolor
Mientras la culpa y la ingrata costumbre
Obligan en silencio, a negar el amor
Recuerdo de llanto y también de risas
Imágenes confusas de negación
La vida pasó con excesiva prisa
Sin tiempo de vivir una ilusión
Como un animal salvaje agazapado
Acecha la muerte en un rincón
Ladrón inclemente y encapuchado
Que apaga los latidos del corazón
Rodeados de angustia y de miseria
Trajeados de pena y de dolor
Dejamos atrás a la materia
Y sin querer dejamos, también al amor