Bladimir Almeida
Poeta recién llegado
La sabia naturaleza
no entiende mi situacion
mira que derrocho destreza
y no corresponde a mi solucion.
Ya le he insistido bastante
y no quiere cooperar.
Se me antoja obstinante,
su arte de negociar
Decidi intervenir
a cada cual por su lado,
y de esa forma tampoco
obtuve lo anhelado.
A todos les explique
mi copiosa solucion.
Pues era de mi interes,
alegrar tu corazon
Me ha sido complicado
obtener lo que pretendo,
y por eso estoy diciendo
la respuesta que me han dado.
No te prometo la luna,
porque la misma no quiere,
saber de que por ahi andas,
pues sabe lo bella que eres.
De mi amigo el sol ni hablar,
pues al saber que encandilas,
ha convocado a elecciones,
pues teme perder su cima.
El viento mira que sufre,
cuando sopla y ondea tu pelo,
la envidia en el resurge,
y eso le causa desvelo.
Las rosas de mi jardín,
han marchitado al instante,
dicen que tu candil,
se torna impresionante.
La primavera de mayo
objeta que tu esplendor
ha provocado el desmayo
hasta de un ruiseñor.
El invierno incongruente,
espeta que no hay salida,
que se declara intransigente,
ante tu dulzura desmedida.
no entiende mi situacion
mira que derrocho destreza
y no corresponde a mi solucion.
Ya le he insistido bastante
y no quiere cooperar.
Se me antoja obstinante,
su arte de negociar
Decidi intervenir
a cada cual por su lado,
y de esa forma tampoco
obtuve lo anhelado.
A todos les explique
mi copiosa solucion.
Pues era de mi interes,
alegrar tu corazon
Me ha sido complicado
obtener lo que pretendo,
y por eso estoy diciendo
la respuesta que me han dado.
No te prometo la luna,
porque la misma no quiere,
saber de que por ahi andas,
pues sabe lo bella que eres.
De mi amigo el sol ni hablar,
pues al saber que encandilas,
ha convocado a elecciones,
pues teme perder su cima.
El viento mira que sufre,
cuando sopla y ondea tu pelo,
la envidia en el resurge,
y eso le causa desvelo.
Las rosas de mi jardín,
han marchitado al instante,
dicen que tu candil,
se torna impresionante.
La primavera de mayo
objeta que tu esplendor
ha provocado el desmayo
hasta de un ruiseñor.
El invierno incongruente,
espeta que no hay salida,
que se declara intransigente,
ante tu dulzura desmedida.