Adolfo Sepúlveda
Poeta recién llegado
Ya todo se ha ido;
sólo quedamos tú y yo.
Siento ganas de arrancar
Pero tu mirada ha robado algo mío
A veces la oscuridad de mi pasado
me convierte en el niño que fui.
Las caricias de mi madre;
Los golpes de mi padre;
Las lágrimas en mis ojos;
La sangre en mis venas
Luego te veo a ti
y recuerdo que en ti
sequé mis ojos
Las negras rosas me susurran
que batallar fue en vano.
Ahora sólo caigo
y con el toque de tus dedos
moriré
sólo quedamos tú y yo.
Siento ganas de arrancar
Pero tu mirada ha robado algo mío
A veces la oscuridad de mi pasado
me convierte en el niño que fui.
Las caricias de mi madre;
Los golpes de mi padre;
Las lágrimas en mis ojos;
La sangre en mis venas
Luego te veo a ti
y recuerdo que en ti
sequé mis ojos
Las negras rosas me susurran
que batallar fue en vano.
Ahora sólo caigo
y con el toque de tus dedos
moriré