danie
solo un pensamiento...
Retorna a tu relativa forma sol,
devuélveme mi suerte rústica,
lluvia del rancio polen del perfume de la flor,
restitúyeme el bálsamo del cuerpo
que se seco en el origen de la tierra;
devuélveme mi suerte rústica,
lluvia del rancio polen del perfume de la flor,
restitúyeme el bálsamo del cuerpo
que se seco en el origen de la tierra;
ese infecundo manto de un ramalazo,
envidia de los celajes de un cielo
y anhelos de las aguas rojas de un terruño
de azufre y putrefacción de los simientes.
Gotas de lava hirviendo en esta sangre lacerada
por tu despecho, eruptiva masa congruente
por el fuego níveo del hado del sur.
Ese hado que escudriña el horizonte
con una esperanza de ver tu semblante,
en el espectro de la noche y su fulgor,
en el helminto difunto de la postrema salvación.
Retorna a tu hogar sombra quimera
y acógeme con tu velo escarlata,
penetrantes buidos en mis venas
esperan por tu escabroso regreso
y a la vez por la excomulgación de la carne de estos huesos,
por la liberación complaciente en el hálito de la demencia.
La humedad por el llanto de las coníferas
deja un rastro detrás de tus huellas,
surcos de un pletórico ayer
que se encubren con la caliza del hoy.
Oh, espectro del cerrazón, tú posees el don…
Dadiva tu urna en mi pecho y extirpa mi dolor.
Latifundio del tosco caos, restablece tu merced divina
en las vigías del silente que acecha la marquesina
de la opacidad y sus tinieblas,
con la ceremonia de tu raigón:
¡quiero condenarme al fuego perpetuo,
quiero morir en tu lecho
y consumirme en la hoguera de tu Dios!
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