Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Te odio dieciocho horas al día, tu cambiante carácter siempre es un problema,
me odias dieciocho horas al día, mi tranquilo carácter te exaspera,
tu sonrisa me parece tonta, emitiendo extraños sonidos mientras ries;
cuando hablas me aburres, siempre me dices, nada de lo que haces me gusta.
Cuando no estás conmigo podría alcanzar la felicidad, pero te necesito.
Cuando no estoy contigo podrías alcanzar la felicidad, pero me necesitas.
Lo cierto es que nos amamos, nos amamos de forma simple como la vida, nos amamos de forma complicada como la vida,
pero ni yo soy David, ni tú Goliat; no necesitamos enfrentarnos, la pasión nos basta.
No sé por qué te amo, ni por qué tú lo haces; tampoco lo sabes tú.
Somos como el agua y el aceite, jamás nos mezclaremos, pero no necesitamos mezclarnos,
El amor es lo que nos hace soportarnos las dieciocho horas que nos odiamos,
luego la pasión lo debora todo, porque ni yo soy David, ni tú Goliat, por eso en esta historia nadie morirá.
- Pablo Martínez Alonso -
me odias dieciocho horas al día, mi tranquilo carácter te exaspera,
tu sonrisa me parece tonta, emitiendo extraños sonidos mientras ries;
cuando hablas me aburres, siempre me dices, nada de lo que haces me gusta.
Cuando no estás conmigo podría alcanzar la felicidad, pero te necesito.
Cuando no estoy contigo podrías alcanzar la felicidad, pero me necesitas.
Lo cierto es que nos amamos, nos amamos de forma simple como la vida, nos amamos de forma complicada como la vida,
pero ni yo soy David, ni tú Goliat; no necesitamos enfrentarnos, la pasión nos basta.
No sé por qué te amo, ni por qué tú lo haces; tampoco lo sabes tú.
Somos como el agua y el aceite, jamás nos mezclaremos, pero no necesitamos mezclarnos,
El amor es lo que nos hace soportarnos las dieciocho horas que nos odiamos,
luego la pasión lo debora todo, porque ni yo soy David, ni tú Goliat, por eso en esta historia nadie morirá.
- Pablo Martínez Alonso -