Tobare
Poeta recién llegado
A la chica ingenua que me pidió le escribiera una poema
Tú no comprendes,
es difícil tomar lápiz y papel
y darle rienda suelta a los poemas,
estos son como gatos escurridizos
corriendo entre los callejones de la Luna.
Porque confieso,
dentro de mi corazón
hay gritos que son como la noche,
los evito,
y se me fugaron las palabras
porque a veces estas resultan
afiladas como estacas.
¿Y aún así me pides poesía?
Porque pudiese yo reflotar viejas costumbres
que se hundieron como barcos
desmayándose a lo lejos en el horizonte.
Además,
¿qué vendrían a ser para ti unas cuantas palabras mías?
Si mujer, en cada paso tuyo hay poesía,
tan así que me pregunto
si en el pedazo de mundo
que recibiera tus pisadas
crecen amapolas o lavandas.
Y yo, solo desde atrás,
con aires de niño extraviado
y la cara sucia,
busco en cada flor
la melodía de tu cuerpo
que en mis manos se durmió
Tú no comprendes,
es difícil tomar lápiz y papel
y darle rienda suelta a los poemas,
estos son como gatos escurridizos
corriendo entre los callejones de la Luna.
Porque confieso,
dentro de mi corazón
hay gritos que son como la noche,
los evito,
y se me fugaron las palabras
porque a veces estas resultan
afiladas como estacas.
¿Y aún así me pides poesía?
Porque pudiese yo reflotar viejas costumbres
que se hundieron como barcos
desmayándose a lo lejos en el horizonte.
Además,
¿qué vendrían a ser para ti unas cuantas palabras mías?
Si mujer, en cada paso tuyo hay poesía,
tan así que me pregunto
si en el pedazo de mundo
que recibiera tus pisadas
crecen amapolas o lavandas.
Y yo, solo desde atrás,
con aires de niño extraviado
y la cara sucia,
busco en cada flor
la melodía de tu cuerpo
que en mis manos se durmió