jorge bonanno
Poeta fiel al portal
NIÑOS DE POR AHÍ
Cuando el día se levanta
y lanza su agudo frío,
despierta a los niños pobres
que en algún tren se han dormido
y cuando abren los ojos
ven todo el cielo nublado:
así como ayer quedó
pues nadie quiso cambiarlo.
En sus rotosos bolsillos
llevan alguna estampa
para mostrarle a la gente
que la suerte, no es tan mala
y van regalando pena,
y a cambio no tienen nada
pero siguen regalando
pues el hambre los alcanza.
Mujeres de gruesas pieles
y los hombres de galera
no los alcanzan a ver
pues su status los condena
y cuando del rezo salen
y los niños allí están
no se acercan en su ayuda,
pues Dios a quedado atrás.
El poder copia discursos
con hechos que nunca llegan
pleno de ambigüedades
por si algo se entendiera.
Mientras tanto estos niños
van dibujando esperanzas
para hallar un mundo nuevo
al despertar la mañana.
Cuando el día se levanta
y lanza su agudo frío,
despierta a los niños pobres
que en algún tren se han dormido
y cuando abren los ojos
ven todo el cielo nublado:
así como ayer quedó
pues nadie quiso cambiarlo.
En sus rotosos bolsillos
llevan alguna estampa
para mostrarle a la gente
que la suerte, no es tan mala
y van regalando pena,
y a cambio no tienen nada
pero siguen regalando
pues el hambre los alcanza.
Mujeres de gruesas pieles
y los hombres de galera
no los alcanzan a ver
pues su status los condena
y cuando del rezo salen
y los niños allí están
no se acercan en su ayuda,
pues Dios a quedado atrás.
El poder copia discursos
con hechos que nunca llegan
pleno de ambigüedades
por si algo se entendiera.
Mientras tanto estos niños
van dibujando esperanzas
para hallar un mundo nuevo
al despertar la mañana.