NO BASTA QUE LLUEVA
La tarde entrega sus largas horas
al juez de los ventrículos.
La rosa que parpadea sin sentidos
hace de ti una sombra con oscura memoria.
Las imágenes que se precipitan
a la red del silencio
escarnecen al niño que duerme
con un eco turbio en su corazón.
No basta que llueva
no basta con conocer el misterio
del azogue o el marasmo
de la olvidada cítara.
Es un ejercicio retenerte
y caminar largamente con tu sombra.
Donde hay silencio
vive un tísico dios que no se acuerda de mí.
Quiero la cruz en el lomo
cualquier viento
cualquier nada
cualquier sacrificio que me impida
para siempre olvidarte.
Eban
( Poemario "De mis silencios" 1990)
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