El mentiroso
Poeta recién llegado
llegar a la conclusión de que no existes
pasear por la línea del horizonte
hacerle un corte de mangas al universo
reírte sobre la ciudad en llamas
mear sobre la tumba de tu padre
y salir gritando palabras malditas del cementerio
¿acaso no es genial la herejía?
crucificar a tu verdadero amor
y vomitar sobre sus pies purificados
destruír la única catedral que queda en pie
y pasear borracho por el gran palacio
echando sangre sobre los adornos de oro
y perlas blancas del norte
bucear, en fin
sobre el abismo de nuestro amor
y destrozarte el intestino
a golpes de desengaños y huidas a tiempo
la lluvia es algo que no nos importa
sobre el rascacielos eterno
del gobierno sin democracia
jugar al poquer en el altar
y ganarle a dios haciendole trampas
despues lo pones en la lista de morosos
y quemar sus símbolos con desden
darle la espalda para violar sus mandamientos mientras todos lloran
tontear sobre las azoteas
con ninfas de brazos podridos que aun se creen atractivas
mirar al sol de frente
y sacarle la lengua, burlarte cruelmente de los muertos
que llevas arrastrando siglos
quizás cortar veinte manos o cincuenta piernas
para luego volverte y decir:
"¿No creíais que fuera capaz?"
e irte tranquilamente, fumando un cigarrillo
pasear por la línea del horizonte
hacerle un corte de mangas al universo
reírte sobre la ciudad en llamas
mear sobre la tumba de tu padre
y salir gritando palabras malditas del cementerio
¿acaso no es genial la herejía?
crucificar a tu verdadero amor
y vomitar sobre sus pies purificados
destruír la única catedral que queda en pie
y pasear borracho por el gran palacio
echando sangre sobre los adornos de oro
y perlas blancas del norte
bucear, en fin
sobre el abismo de nuestro amor
y destrozarte el intestino
a golpes de desengaños y huidas a tiempo
la lluvia es algo que no nos importa
sobre el rascacielos eterno
del gobierno sin democracia
jugar al poquer en el altar
y ganarle a dios haciendole trampas
despues lo pones en la lista de morosos
y quemar sus símbolos con desden
darle la espalda para violar sus mandamientos mientras todos lloran
tontear sobre las azoteas
con ninfas de brazos podridos que aun se creen atractivas
mirar al sol de frente
y sacarle la lengua, burlarte cruelmente de los muertos
que llevas arrastrando siglos
quizás cortar veinte manos o cincuenta piernas
para luego volverte y decir:
"¿No creíais que fuera capaz?"
e irte tranquilamente, fumando un cigarrillo