Samuel Henríquez
Poeta recién llegado
No debes anclar en mi mar ahora
ni clavar tus dulces ojos
de melcocha y algodón
en mi cuerpo de madera.
Ahora que el pueblo grita
y me llama con su voz desesperada,
ahora que el latifundio
se hizo dueño de la tierra y
ha clavado su puñal de cementerio.
Ahora que levanto yo la voz
recorriendo los costados de la patria
para despertar durmientes,
para remover los lerdos.
Ahora que la patria me reclama
la canción con su voz desesperada
porque El Capital la ahoga en llanto.
Ahora no. No debes anclar en mi mar ahora.
ni clavar tus dulces ojos
de melcocha y algodón
en mi cuerpo de madera.
Ahora que el pueblo grita
y me llama con su voz desesperada,
ahora que el latifundio
se hizo dueño de la tierra y
ha clavado su puñal de cementerio.
Ahora que levanto yo la voz
recorriendo los costados de la patria
para despertar durmientes,
para remover los lerdos.
Ahora que la patria me reclama
la canción con su voz desesperada
porque El Capital la ahoga en llanto.
Ahora no. No debes anclar en mi mar ahora.
samuel! Es precioso tu poema, como bien dijieron los chicos lo expresas muy naturalmente. Mis felicitaciones por tan bello trabajo.