Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no puedo encender luces,
pues apagados se encuentran mi sesos,
hasta hace un tiempo se oía mi risa,
en estruendo desde mis vísceras
y hoy es tenue entre cardos.
Ya no puedo encontrar el lunes,
se ha marchado de mi calendario,
he inmisericorde mis días se burlan descarados
no recordando que alguna vez viví junto a él.
Ya se me caen las canas,
sin poder atrapar el pasado
que alguna vez sostuve firme entre mis brazos
y que hoy tan sólo es un hilo
entre los labios y mis credos.
Se deterioran las callosidades
que me dieron status de esfuerzo,
y pálidas se han quedado transparentes
recostadas a un lado de mi inerte cuerpo.
Ya mi memoria se ha quedado alba,
y no recuerdo de que hice,
para arrepentirme,
ni menos que no hice,
para arrepentirme de no haberlo hecho.
Ya no me enrostro cadalsos
si el lunes se ha marchado,
detrás del pasado
y extraño me he quedado,
sin hallar el futuro, que también,
se habrá de quedar olvidado .
pues apagados se encuentran mi sesos,
hasta hace un tiempo se oía mi risa,
en estruendo desde mis vísceras
y hoy es tenue entre cardos.
Ya no puedo encontrar el lunes,
se ha marchado de mi calendario,
he inmisericorde mis días se burlan descarados
no recordando que alguna vez viví junto a él.
Ya se me caen las canas,
sin poder atrapar el pasado
que alguna vez sostuve firme entre mis brazos
y que hoy tan sólo es un hilo
entre los labios y mis credos.
Se deterioran las callosidades
que me dieron status de esfuerzo,
y pálidas se han quedado transparentes
recostadas a un lado de mi inerte cuerpo.
Ya mi memoria se ha quedado alba,
y no recuerdo de que hice,
para arrepentirme,
ni menos que no hice,
para arrepentirme de no haberlo hecho.
Ya no me enrostro cadalsos
si el lunes se ha marchado,
detrás del pasado
y extraño me he quedado,
sin hallar el futuro, que también,
se habrá de quedar olvidado .