La desolación me ha abrazado
con sus fríos y oscuros brazos,
la quietud me ha sorprendido
y me ha atado de pies y manos,
las cadenas que me unen
a recuerdos del pasado
son tan fuertes
que no me dejan dar un solo paso.
Sólo intento huir de la infinita soledad
que me envuelve a cada instante
sin dejarme respirar,
pero mientras tanto
memorizo las instrucciones
para encontrar la libertad.
Alguien ha bordado mis oídos
con hilos de silencio,
y aunque a veces me aturde,
lo busco si no lo tengo,
y no son necesarios
los sonidos para perderlo,
por más fuertes que éstos sean,
nunca logran esconderlo.
Camino descalza sobre las espinas del destino,
me persigue sin pausa
el fantasma de aquel vicio,
no sé si voy hacia la cima,
o más bien a un precipicio,
no entiendo a donde estoy
no sé a dónde me dirijo.
Sólo dejo que mis pies decidan por sí solos,
Si se detienen o siguen
tropezando con escombros,
no quiero más que liberarme
de la pesada mochila
llena de trozos de angustias
que llevo en estos hombros.
con sus fríos y oscuros brazos,
la quietud me ha sorprendido
y me ha atado de pies y manos,
las cadenas que me unen
a recuerdos del pasado
son tan fuertes
que no me dejan dar un solo paso.
Sólo intento huir de la infinita soledad
que me envuelve a cada instante
sin dejarme respirar,
pero mientras tanto
memorizo las instrucciones
para encontrar la libertad.
Alguien ha bordado mis oídos
con hilos de silencio,
y aunque a veces me aturde,
lo busco si no lo tengo,
y no son necesarios
los sonidos para perderlo,
por más fuertes que éstos sean,
nunca logran esconderlo.
Camino descalza sobre las espinas del destino,
me persigue sin pausa
el fantasma de aquel vicio,
no sé si voy hacia la cima,
o más bien a un precipicio,
no entiendo a donde estoy
no sé a dónde me dirijo.
Sólo dejo que mis pies decidan por sí solos,
Si se detienen o siguen
tropezando con escombros,
no quiero más que liberarme
de la pesada mochila
llena de trozos de angustias
que llevo en estos hombros.