Runa
Poeta recién llegado
No manchamos tu nombre,
estaba nublado
y casi no se veía
por donde alzaban las aguas.
Predestinados a la substancia original
de donde todo viene.
Vimos pálidas lápidas
sembradas de recuerdos
protoplásmicos y amarillos.
No manchamos tu traje de seda,
fuimos como la piel de un durazno
vistiendo una escalera
andando por ahí reticulados.
No es lo que tú piensas
es un estremecimiento,
natural e indeleble,
viajero del tiempo.
Como columna nerviosa,
deseamos continuar esporádicos,
testigos minuciosos,
efervescentes,
sacudiendo el florecimiento.
Tu sonrisa encantadora de serpientes,
agresiva y calurosa.
Me di cuenta, que ocupas la mente
de mi espacio vacío,
rápido, indefenso de calor.
Alucino y palpito hacia atrás,
el espacio va moviéndose,
mientras no puedo no ver,
salir a existir
y victorioso,
aceptar que he perdido.
estaba nublado
y casi no se veía
por donde alzaban las aguas.
Predestinados a la substancia original
de donde todo viene.
Vimos pálidas lápidas
sembradas de recuerdos
protoplásmicos y amarillos.
No manchamos tu traje de seda,
fuimos como la piel de un durazno
vistiendo una escalera
andando por ahí reticulados.
No es lo que tú piensas
es un estremecimiento,
natural e indeleble,
viajero del tiempo.
Como columna nerviosa,
deseamos continuar esporádicos,
testigos minuciosos,
efervescentes,
sacudiendo el florecimiento.
Tu sonrisa encantadora de serpientes,
agresiva y calurosa.
Me di cuenta, que ocupas la mente
de mi espacio vacío,
rápido, indefenso de calor.
Alucino y palpito hacia atrás,
el espacio va moviéndose,
mientras no puedo no ver,
salir a existir
y victorioso,
aceptar que he perdido.