Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
No es mi culpa, amor, que ocupes
en mi mente todos los espacios...
Ni es mi culpa, amor, tampoco
que mis instintos más básicos
se proyecten hacia ti.
No soy culpable de amar,
de entregarme por completo,
de elegirte cada día
y sentir cuando te veo,
si te escucho o me acaricias:
que me enamoro de nuevo.
¿Cómo puedo ser culpable
de estar orgulloso de ti?
Verdad que a veces presiento:
que soy culpable de todo;
que te hechiza mi manera,
mi forma de ser y decir;
que a veces me quedo quieto,
nublado el juicio, mohino,
que me encierro en pensamientos
y me ayudas a salir.
Amarte es como un reflejo
incondicionado, involuntario,
como un plan para mí de Dios,
que no puede ser mi culpa,
¡Es algo más fuerte que yo!
en mi mente todos los espacios...
Ni es mi culpa, amor, tampoco
que mis instintos más básicos
se proyecten hacia ti.
No soy culpable de amar,
de entregarme por completo,
de elegirte cada día
y sentir cuando te veo,
si te escucho o me acaricias:
que me enamoro de nuevo.
¿Cómo puedo ser culpable
de estar orgulloso de ti?
Verdad que a veces presiento:
que soy culpable de todo;
que te hechiza mi manera,
mi forma de ser y decir;
que a veces me quedo quieto,
nublado el juicio, mohino,
que me encierro en pensamientos
y me ayudas a salir.
Amarte es como un reflejo
incondicionado, involuntario,
como un plan para mí de Dios,
que no puede ser mi culpa,
¡Es algo más fuerte que yo!