No es preciso

laprincesadelasletras

Poeta recién llegado
No es preciso esperar, no para mi piel,


Deshaciéndose en ansias, deseándote


Quebrándose como los riachuelos con la roca,


Soportando lo tibio de las quimeras de tu boca,


Extraviándose en la indiferencia, masivamente;


Como una carta toda hecha de letras muertas…


Jamás lloradas, jamás amadas.



No es preciso odiar estas horas de agonía,


Que por omisión, pecan, y me hacen amarte.


Languidecer ante la luz de un nuevo día,


Si es que tu apacible voz osa silenciarse;


No sería más preciso que de pasión enajenarme,


Desatarme los listones rosas del pudor,


Desnudar mi alma, tatuarme tus caricias en el corazón.




No es preciso matar a la luna de impaciencia


Cuando mi versar es un caudal incontenible,


Es matar presurosamente toda celeste existencia


Y anegar el orbe con su sangre incorruptible…


Sangre pigmentada con el color de lo sublime:


Tan azul como los sueños, tan negro como la incertidumbre.




No es preciso despilfarrar mis abrazos


En seres vacuos, inconscientes e indiferentes;


Prefiere mi espíritu prodigárselos a los cuatro vientos


Con la plena fe de que llegarán donde te encuentres,


Más confío en ellos, en su naturaleza pérfida,


En su sentido del olvido, en su sonrisa gélida.




No es preciso entregarte todo cuanto poseo,


Desearía entregarte hasta lo que es ajeno;


Pagar el precio de lo ocasionalmente imposible,


Despojarme de este lamento inservible…


Que me hace llorarte como si te hubiese perdido,


Que me pone trémulas las manos con un lóbrego gemido,


Que me despedaza la razón si no estoy pronto contigo.​
 
Última edición:
No es preciso esperar, no para mi piel,​



Deshaciéndose en ansias, deseándote​


Quebrándose como los riachuelos con la roca,​


Soportando lo tibio de las quimeras de tu boca,​


Extraviándose en la indiferencia, masivamente;​


Como una carta toda hecha de letras muertas…​


Jamás lloradas, jamás amadas.​




No es preciso odiar estas horas de agonía,​


Que por omisión, pecan, y me hacen amarte.​


Languidecer ante la luz de un nuevo día,​


Si es que tu apacible voz osa silenciarse;​


No sería más preciso que de pasión enajenarme,​


Desatarme los listones rosas del pudor,​


Desnudar mi alma, tatuarme tus caricias en el corazón.​





No es preciso matar a la luna de impaciencia​


Cuando mi versar es un caudal incontenible,​


Es matar presurosamente toda celeste existencia​


Y anegar el orbe con su sangre incorruptible…​


Sangre pigmentada con el color de lo sublime:​


Tan azul como los sueños, tan negro como la incertidumbre.​





No es preciso despilfarrar mis abrazos​


En seres vacuos, inconscientes e indiferentes;​


Prefiere mi espíritu prodigárselos a los cuatro vientos​


Con la plena fe de que llegarán donde te encuentres,​


Más confío en ellos, en su naturaleza pérfida,​


En su sentido del olvido, en su sonrisa gélida.​





No es preciso entregarte todo cuanto poseo,​


Desearía entregarte hasta lo que es ajeno;​


Pagar el precio de lo ocasionalmente imposible,​


Despojarme de este lamento inservible…​


Que me hace llorarte como si te hubiese perdido,​


Que me pone trémulas las manos con un lóbrego gemido,​



Que me despedaza la razón si no estoy pronto contigo.​

Me encanta tu inspiraciòn: lindas imagenes en cada verso y un profundo sentir y no es preciso...pero se es bello escribir en lo que sientes..me gustò mucho tu poètica.
 
Agradezco vuestra apreciación Coral... Definitivamente la inspiración mueve al alma y ambas se necesitan entre sí a la hora de expresar.
 

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