Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
NO ES VERDAD
No es verdad, ¿Qué las libélulas
tienen colmillos y beben
el negro de las sombras?.
En unos soportales oscuros,
dos amantes visten sus bocas de besos,
unas manos firmes hacen cruceros
bajo la falda, donde se presta los pechos
guardados en seda, a los curiosos dedos.
Irse como posesos de deseo, no importa nada,
que se pare el tiempo y en suspenso
se queden los planetas agonizando, que la luna
parezca sonrojada, que reine por un momento
el sustituto de Belcebú, dormitante en una llama.
No es verdad, ¿Qué todo
lo que sube baja, por el pasadizo
que comunica lo no comprendido?
Que la plaza de los amantes se rebosa,
de lágrimas rojas, al notarse esqueletos,
que llegue al tejado y convierta la teja curva, en plana,
cayendo como mares al otro lado, en la sima
que absorbe las olas de los deseos.
Oh ensueño de engaño, donde la ropa
es etéreo sin forma ni masa conocida,
se coló un sueño en el mundo de la nada,
entre bordes mal sellados de una lápida,
a sabiendas que seria ilusión apagada.
No es verdad, ¿Qué bajo tierra
se buscaron, hasta encontrarse,
las manos de Romeo y Julieta?.
No es verdad, ¿Qué las libélulas
tienen colmillos y beben
el negro de las sombras?.
En unos soportales oscuros,
dos amantes visten sus bocas de besos,
unas manos firmes hacen cruceros
bajo la falda, donde se presta los pechos
guardados en seda, a los curiosos dedos.
Irse como posesos de deseo, no importa nada,
que se pare el tiempo y en suspenso
se queden los planetas agonizando, que la luna
parezca sonrojada, que reine por un momento
el sustituto de Belcebú, dormitante en una llama.
No es verdad, ¿Qué todo
lo que sube baja, por el pasadizo
que comunica lo no comprendido?
Que la plaza de los amantes se rebosa,
de lágrimas rojas, al notarse esqueletos,
que llegue al tejado y convierta la teja curva, en plana,
cayendo como mares al otro lado, en la sima
que absorbe las olas de los deseos.
Oh ensueño de engaño, donde la ropa
es etéreo sin forma ni masa conocida,
se coló un sueño en el mundo de la nada,
entre bordes mal sellados de una lápida,
a sabiendas que seria ilusión apagada.
No es verdad, ¿Qué bajo tierra
se buscaron, hasta encontrarse,
las manos de Romeo y Julieta?.