El porquero de Agamenón
Poeta recién llegado
Porque no te siento en mis pasos,
porque no estás o no existes.
Aunque a veces te miro de cerca,
Acostada, soledad de mi cama,
y casi noto tus largos pies fríos
entrelazados, rozando los míos,
hasta que me duermo.
Hasta que me duermo y te vas,
como una amante furtiva, suave
y libre, saltando por la ventana
para esconderte en la luna llena,
Te siento por un instante apenas.
Y poco después, dejas tu vacío,
que es el de siempre, el mío.
El de siempre, amor, el que dejas.
Desde que te fuiste, y también,
desde que no acabas de llegar.
Desde que no estás, y no te sueño,
desde que te perdí y no te he ganado.
Quizás desde antes de nacer.
porque no estás o no existes.
Aunque a veces te miro de cerca,
Acostada, soledad de mi cama,
y casi noto tus largos pies fríos
entrelazados, rozando los míos,
hasta que me duermo.
Hasta que me duermo y te vas,
como una amante furtiva, suave
y libre, saltando por la ventana
para esconderte en la luna llena,
Te siento por un instante apenas.
Y poco después, dejas tu vacío,
que es el de siempre, el mío.
El de siempre, amor, el que dejas.
Desde que te fuiste, y también,
desde que no acabas de llegar.
Desde que no estás, y no te sueño,
desde que te perdí y no te he ganado.
Quizás desde antes de nacer.