BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Padre, yo no quiero jugar.
Sobre estos cambios maléficos
o edificar en territorio baldío.
Mas, si tú supieras, las vértebras;
los latidos destruidos, por monos
y viejos vestigios, cantimploras
del desamparo. Padre, si tú sólo
pudieras solventar, el terrible problema
de mis huesos junto a la pestilente
acequia; el cadáver que albergo, visitante
intruso, sería un nómada por las estaciones
de bóvedas agujereadas. Padre
yo no estoy jugando.
©
Sobre estos cambios maléficos
o edificar en territorio baldío.
Mas, si tú supieras, las vértebras;
los latidos destruidos, por monos
y viejos vestigios, cantimploras
del desamparo. Padre, si tú sólo
pudieras solventar, el terrible problema
de mis huesos junto a la pestilente
acequia; el cadáver que albergo, visitante
intruso, sería un nómada por las estaciones
de bóvedas agujereadas. Padre
yo no estoy jugando.
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