Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nada se ha esfumado dentro de mi ser,
acarició sus labios botón en flor,
giran y danzan en torno al amor,
besos que en mi boca se dejan mecer.
El cielo mojado no ha parado de llover,
la niebla infinita, un célebre rumor,
en remoto viento, guardas el sabor,
en sombra misteriosa, mi cuerpo de mujer.
Saudade insolente, hacia el sur galopa,
cruzando va por lodazal y pampa,
y mientras la lluvia reboza la copa,
¡No para la lluvia! Mi soledad no escampa.
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