Fenix_Poet
Poeta fiel al portal
Hoy no había flores,
solo verde,
un verde tan intenso
y un azul límpido,
más allá.
Hoy no había flores,
solo verde,
verde esmeralda,
verde vivo,
verde como el mar,
verde como aquel vestido
que el viento atrevido
y mis manos,
siempre mis manos,
deseaban de ti arrancar.
Figúrate que hermosos,
aquellos dulces veranos,
a las puertas del hogar,
con tus manos
entre mis manos
y en el horizonte
el sol y el mar,
tus pupilas en mis pupilas
y tantos sueños
aun por alcanzar.
Figúrate que hermosos,
aquellos dulces veranos,
que ya nunca volverán.
Hoy no había flores,
ni colores, ni miel,
solo verde,
verde esmeralda,
verde vivo,
verde como el mar,
y por un momento,
pensé en ti,
en las tardes abrazados,
hablando de cosas mil,
disfrutando el verano
y creyendo no tendría fin.
Y alimentado
de aquellos recuerdos
hubo sol en mi cielo,
luz en mi hogar.
Y por un momento,
como hace mucho
ame aquel verde mar.
Y te vi sonriendo
caminando
de aquí para allá,
deteniendo tu ajetreo
y posando en mi, tu mirar.
Y ahí estaban,
castaños luceros
que en sus pupilas
arroparon mis sueños,
mis esperanzas de amar,
y hoy sin su brillo,
de cenizas viste mi hogar,
aquí solo, confundido,
maldigo con rabia,
al verde
de mi pesar.
Hoy no había flores,
solo verde,
verde esmeralda,
verde vivo,
verde como el mar,
ese en que descansa,
aquel dulce amor mío,
mío, tan de mi,
aquel amor de veranos
de soles y naranjos
de rosas y alhelís,
aquel amor prolijo,
de desgraciado fin.