No hablé cuando debí, fui un cobarde,
y ahora estoy atrapado en el engaño
de pensar que es mejor para más tarde
dejar la decisión por no hacer daño.
Pero cuanto más tiempo pasa voy
perdiéndome en un círculo angustioso
que ahoga mi garganta cuando soy
incapaz de negar que estoy dichoso.
Hablamos que llegado este momento
ni quejas ni reproches diríamos,
y un adiós sin poner resentimiento.
Pero cuando creí que así haríamos
no pude soportar el turbamiento.
No pensé que sin fe seguiríamos.
y ahora estoy atrapado en el engaño
de pensar que es mejor para más tarde
dejar la decisión por no hacer daño.
Pero cuanto más tiempo pasa voy
perdiéndome en un círculo angustioso
que ahoga mi garganta cuando soy
incapaz de negar que estoy dichoso.
Hablamos que llegado este momento
ni quejas ni reproches diríamos,
y un adiós sin poner resentimiento.
Pero cuando creí que así haríamos
no pude soportar el turbamiento.
No pensé que sin fe seguiríamos.