¡Qué fácil es decir adiós!
y yo he venido a decírtelo, sí
porque cuando el amor desaparece
separarse es mejor que seguir así.
Pero al estar frente a frente
no me atrevo a decirte nada,
se me enredan las palabras
pues me besas y callas, siempre.
Te veo tan fresca y lozana,
te veo sentir tan feliz
que no me atrevo a decir
que no te quiero ni siento nada.
Tú notas algo extraño
sin embargo, sigues callada:
sólo vivir para mí es tu agrado
sólo quieres ser mi amada.
Al final no es tan difícil
después de todo decirte adiós
porque al calor de tus labios
está otro hombre que no soy yo.
Dídimo Pabón Montilla
y yo he venido a decírtelo, sí
porque cuando el amor desaparece
separarse es mejor que seguir así.
Pero al estar frente a frente
no me atrevo a decirte nada,
se me enredan las palabras
pues me besas y callas, siempre.
Te veo tan fresca y lozana,
te veo sentir tan feliz
que no me atrevo a decir
que no te quiero ni siento nada.
Tú notas algo extraño
sin embargo, sigues callada:
sólo vivir para mí es tu agrado
sólo quieres ser mi amada.
Al final no es tan difícil
después de todo decirte adiós
porque al calor de tus labios
está otro hombre que no soy yo.
Dídimo Pabón Montilla