SanBlasfemo
Poeta asiduo al portal
Intelectuales, los libros no enseñan el trato
común con gentes, como tampoco el tuteo íntimo.
El cambio de impresiones, la armonía conversando
son hacienda de un gracejo que te sobrepasa.
No hablo de la encendida disputa sobre Nietzsche
de la que, no te engañes, no tienes puta idea
que inicias, quién sabe dónde, al despuntar el día,
si no de relacionarse con la camarera,
sin que acuda a sus labios un mohín de aburrimiento,
andar mezclado con chavalitas en los parques,
visitar amigos enfermos con alegría,
contagiar entusiasmo, euforia, pasión, calor.
Me hablabas con placer del don de la inteligencia,
yo de la humanidad que florece en la mirada
atenta y vivaracha, con garbo saleroso.
común con gentes, como tampoco el tuteo íntimo.
El cambio de impresiones, la armonía conversando
son hacienda de un gracejo que te sobrepasa.
No hablo de la encendida disputa sobre Nietzsche
de la que, no te engañes, no tienes puta idea
que inicias, quién sabe dónde, al despuntar el día,
si no de relacionarse con la camarera,
sin que acuda a sus labios un mohín de aburrimiento,
andar mezclado con chavalitas en los parques,
visitar amigos enfermos con alegría,
contagiar entusiasmo, euforia, pasión, calor.
Me hablabas con placer del don de la inteligencia,
yo de la humanidad que florece en la mirada
atenta y vivaracha, con garbo saleroso.