manzserran74
Poeta recién llegado
Hoy desperté revolviéndome en tu ausencia
tendí la mano a tu espacio vacío y solo palpe la soledad que duerme conmigo.
Mientras me duchaba con la mente cerrada y la pila abierta
meditaba sin cesar en cada cosa nuestra y me di cuenta de algo:
esa palabra ha dejado de existir en mi vocabulario.
Nuestra cama, ahora es mi cama; nuestro auto, mi auto;
nuestra casa, mi casa; nuestro perro, mi perro y nuestro jardín el mío.
!Que vida tan vacía! ¡Te has llevado todo contigo!
Te llevaste aquella sonrisa del primer día en la plaza
y la mirada calida del baile en La Esmeralda,
cuando solo atinaba a imaginar que me miraras.
Cargaste en tus maletas el soplo de tu aliento,
ese que acariciaba cada poro de mi cuerpo;
los miles de minutos que me hacías reír con algún viejo chiste,
millones de te quiero que algún día dijiste.
Te adjudicaste sin piedad cada instante de gloria
aquellos en que soñábamos ser parte de algo grande
bajo la mata de mango, en la hamaca, tejiendo nuestra historia.
El banco de la plaza donde un día me besaste,
el gesto de tu mano, la magia de tu risa conquistadora de luces
y cualquier otra cosa a que llamarla nuestra
tan solo por maldad tú te la apropiaste.
Me has dejado tan sola con miles de ex-amigos,
que un día fueron nuestros y hoy se quedaron conmigo
junto a la cuenta del banco, la casa de bahía, el chalet de la playa
y el yate de la Ría.
Me llamó el abogado temprano a su oficina.
Me informa que me dejas situada, casi rica, que no puedo quejarme.
!Que puñetera vida!
Le digo que no quiero, que no firmo, que te diga,
no quiero nada de esto, nada, ni el yate, ni la cuenta,
ni la casa de bahía
tan solo quiero una cosa para dejarte en paz y quedarme tranquila:
Todo lo que te llevaste ¡Devuélveme la Vida!
tendí la mano a tu espacio vacío y solo palpe la soledad que duerme conmigo.
Mientras me duchaba con la mente cerrada y la pila abierta
meditaba sin cesar en cada cosa nuestra y me di cuenta de algo:
esa palabra ha dejado de existir en mi vocabulario.
Nuestra cama, ahora es mi cama; nuestro auto, mi auto;
nuestra casa, mi casa; nuestro perro, mi perro y nuestro jardín el mío.
!Que vida tan vacía! ¡Te has llevado todo contigo!
Te llevaste aquella sonrisa del primer día en la plaza
y la mirada calida del baile en La Esmeralda,
cuando solo atinaba a imaginar que me miraras.
Cargaste en tus maletas el soplo de tu aliento,
ese que acariciaba cada poro de mi cuerpo;
los miles de minutos que me hacías reír con algún viejo chiste,
millones de te quiero que algún día dijiste.
Te adjudicaste sin piedad cada instante de gloria
aquellos en que soñábamos ser parte de algo grande
bajo la mata de mango, en la hamaca, tejiendo nuestra historia.
El banco de la plaza donde un día me besaste,
el gesto de tu mano, la magia de tu risa conquistadora de luces
y cualquier otra cosa a que llamarla nuestra
tan solo por maldad tú te la apropiaste.
Me has dejado tan sola con miles de ex-amigos,
que un día fueron nuestros y hoy se quedaron conmigo
junto a la cuenta del banco, la casa de bahía, el chalet de la playa
y el yate de la Ría.
Me llamó el abogado temprano a su oficina.
Me informa que me dejas situada, casi rica, que no puedo quejarme.
!Que puñetera vida!
Le digo que no quiero, que no firmo, que te diga,
no quiero nada de esto, nada, ni el yate, ni la cuenta,
ni la casa de bahía
tan solo quiero una cosa para dejarte en paz y quedarme tranquila:
Todo lo que te llevaste ¡Devuélveme la Vida!
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