No he conseguido despertarme aún
en la certeza de un sabor mestizo,
en una ambigüedad expresionista
que limite a poniente con tus ojos
y a levante no crea en las fronteras.
Más allá de la noche alguien tiene tu aspecto
pero no ha fecundado la balanza
del calendario con ahoras fértiles,
con el peso de un hoy sin precauciones
ni cordilleras que en el frío crezcan
y su altura demuestre la distancia
cuando rebota un eco sin palabra.
La secuencia del no,
repetitiva,
se sujeta en la sed de un espejismo
que se empeña en mentir al caminante,
porque sabe que algunos, en su hora,
no habitan el instante
y se santiguan
si es que acaso ha venido el sacramento
de extrema unción en pleno bautismo.
en la certeza de un sabor mestizo,
en una ambigüedad expresionista
que limite a poniente con tus ojos
y a levante no crea en las fronteras.
Más allá de la noche alguien tiene tu aspecto
pero no ha fecundado la balanza
del calendario con ahoras fértiles,
con el peso de un hoy sin precauciones
ni cordilleras que en el frío crezcan
y su altura demuestre la distancia
cuando rebota un eco sin palabra.
La secuencia del no,
repetitiva,
se sujeta en la sed de un espejismo
que se empeña en mentir al caminante,
porque sabe que algunos, en su hora,
no habitan el instante
y se santiguan
si es que acaso ha venido el sacramento
de extrema unción en pleno bautismo.