G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Ella fue la primavera,
la estrellita que a mi vera
por siempre me acompañó.
¡Vamos...! ¡Vamos! -me decía-.
¡Aligera, vida mía,
que nos llama Tata Dios!
Ella fue una pura entrega,
la razón que nunca llega
sin traerte corazón.
Fue la luz de mi fortuna;
como ella, jamás ninguna...
¡Y hoy me dio su bendición!
"Hay un trecho del camino
que andarás solo contigo,
sin que te acompañe yo.
Una parte ahí te espera
que será como la prueba
que contraste tu valor."
¡Vamos...! ¡Vamos! -me decía-.
¡Aligera, vida mía,
que te espera Tata Dios!
"Prometí que llegarías
y el paisaje ya nos grita
que ese tiempo al fin llegó..."
Ella fue la primavera,
la estrellita que a mi vera
esta senda iluminó.
Ella fue una pura entrega,
la maestra sin escuela
que paciente me enseñó.
Y ahora que ya se aleja,
lanzo al viento este poema...
¡Pero no le digo adiós!
G.S.A.
Última edición: