No me esperen, porque no me encontrarán,
El lugar donde estoy, no está al alcance
De los que respiran.
Rodeado de bellas flores y arco iris imaginarios,
Que de niño soñé y que ahora son reales a mi tacto.
Seres mágicos me acompañan,
Puros y bellos, como la misma entrada al cielo.
Ellos cantan melodías celestiales,
Que iluminan eternos senderos con luces centellantes,
Opacando por completo,
Un sol triste, que brilla melancólicamente el
Dolor de su entierro.
Este es mi nuevo hogar, infinito como el amor,
Y bello como el mas puro sentimiento del corazón.
Por eso, no lloren por mí,
Porque si conocieran lo feliz que soy,
Estoy seguro que cada uno de ustedes por celos,
Buscarían desesperadamente, llegar a su fin.
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El lugar donde estoy, no está al alcance
De los que respiran.
Rodeado de bellas flores y arco iris imaginarios,
Que de niño soñé y que ahora son reales a mi tacto.
Seres mágicos me acompañan,
Puros y bellos, como la misma entrada al cielo.
Ellos cantan melodías celestiales,
Que iluminan eternos senderos con luces centellantes,
Opacando por completo,
Un sol triste, que brilla melancólicamente el
Dolor de su entierro.
Este es mi nuevo hogar, infinito como el amor,
Y bello como el mas puro sentimiento del corazón.
Por eso, no lloren por mí,
Porque si conocieran lo feliz que soy,
Estoy seguro que cada uno de ustedes por celos,
Buscarían desesperadamente, llegar a su fin.
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