Samuel Akinin
Poeta recién llegado
Es así, un hombre que ama no habla
Tan sólo susurra sentires a quien ama.
Al hacerlo envuelve su mente
en una nube, un sueño, un deseo
Así buceando en el mar donde vivo
persisto en la búsqueda del amor
y apenas te acercas, te siento.
Consideraría volaras entre el viento
la realidad del hoy y mi dulce fantasía
Ése el preciso instante en que se logra
que mi mar y tu cielo se reunan
y una vez juntos en el horizonte
recibo de cada vuelo imaginado
lo bello de tu sentir, tus palabras.
Con un beso las devuelvo en mis burbujas.
Fijas tu vista en torno a ellas y te asusta.
La oquedad de mis palabras que te besan
se van dispersando en tus botellas
en cada uno de los bellos mensajes
que me insinúan tu verdadero amor
Intento entrar en ellas, me voy resbalando
sin poder penetrar, eres tan grande
es tan puro el amor que me alientas
que mi fuerza no puede romper ese hechizo.
Entonces desde el fondo del abismo de mi mar
noto tu vuelo, en ocasiones cercano al sol.
Veo cómo te alejas, me deslumbras.
En el aletear del camino, permites entre la luz
y con ello ver la luna, sentirte y ser dueño.
Me place pensarte y saberte satisfecha
de tus innumerables viajes, acompañada, rodeada
de las más hermosas y exuberantes aves
y me doy cuenta, es tan cálida la apreciada toma
que veo a mi pecera llena de colores
de miles de peces, corales y tantas algas.
Debo admitir que es más que bella
aún estando turbia por la removida arena
y de ese frio cristal que me impide deslizar
que me separa de ti, sigue en el horizonte
algunas veces me hace ver detenido
quedando fijamente abstraído por tu vuelo
ensimismado, rodeado de rayos que te acompañan
maravillosas luces que penetran mis sentidos
me hacen reconocer tu divinidad humana.
Ya, consciente de que no te puedo alcanzar
por la distancia que nos separa, tu luz
me quedo con los suspiros no manifiestos
deseando que tu vuelo sea ligero, limpio
decisivo, con mil aterrizajes y despegues
para que puedas respirar con calma, feliz
con el sueño del horizonte, la caricia firme
el amor a flor de piel, vivo, perenne
mientras te alcanzo dentro de mi bosquejo
te doy un beso sincero, para tu sueño de ayer
y para hoy mas actualizada, una caricia
porque al destapar este sueño, que guardo
Por hoy y para siempre conmigo, lo hago
bajo el velo de una nube, enamorada de la luna.
Samuel Akinin Levy
Tan sólo susurra sentires a quien ama.
Al hacerlo envuelve su mente
en una nube, un sueño, un deseo
Así buceando en el mar donde vivo
persisto en la búsqueda del amor
y apenas te acercas, te siento.
Consideraría volaras entre el viento
la realidad del hoy y mi dulce fantasía
Ése el preciso instante en que se logra
que mi mar y tu cielo se reunan
y una vez juntos en el horizonte
recibo de cada vuelo imaginado
lo bello de tu sentir, tus palabras.
Con un beso las devuelvo en mis burbujas.
Fijas tu vista en torno a ellas y te asusta.
La oquedad de mis palabras que te besan
se van dispersando en tus botellas
en cada uno de los bellos mensajes
que me insinúan tu verdadero amor
Intento entrar en ellas, me voy resbalando
sin poder penetrar, eres tan grande
es tan puro el amor que me alientas
que mi fuerza no puede romper ese hechizo.
Entonces desde el fondo del abismo de mi mar
noto tu vuelo, en ocasiones cercano al sol.
Veo cómo te alejas, me deslumbras.
En el aletear del camino, permites entre la luz
y con ello ver la luna, sentirte y ser dueño.
Me place pensarte y saberte satisfecha
de tus innumerables viajes, acompañada, rodeada
de las más hermosas y exuberantes aves
y me doy cuenta, es tan cálida la apreciada toma
que veo a mi pecera llena de colores
de miles de peces, corales y tantas algas.
Debo admitir que es más que bella
aún estando turbia por la removida arena
y de ese frio cristal que me impide deslizar
que me separa de ti, sigue en el horizonte
algunas veces me hace ver detenido
quedando fijamente abstraído por tu vuelo
ensimismado, rodeado de rayos que te acompañan
maravillosas luces que penetran mis sentidos
me hacen reconocer tu divinidad humana.
Ya, consciente de que no te puedo alcanzar
por la distancia que nos separa, tu luz
me quedo con los suspiros no manifiestos
deseando que tu vuelo sea ligero, limpio
decisivo, con mil aterrizajes y despegues
para que puedas respirar con calma, feliz
con el sueño del horizonte, la caricia firme
el amor a flor de piel, vivo, perenne
mientras te alcanzo dentro de mi bosquejo
te doy un beso sincero, para tu sueño de ayer
y para hoy mas actualizada, una caricia
porque al destapar este sueño, que guardo
Por hoy y para siempre conmigo, lo hago
bajo el velo de una nube, enamorada de la luna.
Samuel Akinin Levy