poetaindagador
Poeta recién llegado
[center:1aebd54c8a]No me digas nada,
las palabras no contienen el amor.
Sí entiendo tu razón,
la separación,
pero me pesa tan solo pensarte
y saber que no soy yo,
el que protege tu frágil corazón.
En el Enero lluvioso,
que tus ojos sollozos
brillaron frente a los míos,
extrañé la sensación
de estar juntos,
tú y yo,
besándonos.
No me digas nada,
somos tres y no hay porque
demostrar, querida amada,
que nuestro amor no es
nosotros dos, ni tampoco
la pasión que nos unió.
Nuestra conexión astral, pálida lunar,
simple y bella como lo natural,
es un flor en el jardín
de la humanidad,
es una roca en la orilla
inmoviblemente enterrada,
que se asoma tímidamente
por la superficie del agua.
Allende quedaron los momentos
dorados, durante los cuales
practicábamos juntos
nuestros rituales.
Alabábamos inocentemente
a nuestra Venus forjada
por el sentimiento herrero
de ser más que dos.
Adorábamos lo eterno
porque sabíamos que en cualquier momento
seríamos tan solo más que tú y yo.
Y la realidad efímera de haber sido tres
se mudará al calabozo del corazón,
donde los tesoros más preciados
se vuelven opacos de temor
a ser robados.
las palabras no contienen el amor.
Sí entiendo tu razón,
la separación,
pero me pesa tan solo pensarte
y saber que no soy yo,
el que protege tu frágil corazón.
En el Enero lluvioso,
que tus ojos sollozos
brillaron frente a los míos,
extrañé la sensación
de estar juntos,
tú y yo,
besándonos.
No me digas nada,
somos tres y no hay porque
demostrar, querida amada,
que nuestro amor no es
nosotros dos, ni tampoco
la pasión que nos unió.
Nuestra conexión astral, pálida lunar,
simple y bella como lo natural,
es un flor en el jardín
de la humanidad,
es una roca en la orilla
inmoviblemente enterrada,
que se asoma tímidamente
por la superficie del agua.
Allende quedaron los momentos
dorados, durante los cuales
practicábamos juntos
nuestros rituales.
Alabábamos inocentemente
a nuestra Venus forjada
por el sentimiento herrero
de ser más que dos.
Adorábamos lo eterno
porque sabíamos que en cualquier momento
seríamos tan solo más que tú y yo.
Y la realidad efímera de haber sido tres
se mudará al calabozo del corazón,
donde los tesoros más preciados
se vuelven opacos de temor
a ser robados.
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