No me lances al mar como un mensaje
a la deriva en un cristal oscuro,
a la postal de los veranos quietos
en los que naufragó
el vidrio de mi aliento y la temperatura.
No me lances al mar,
y si me lanzas,
no te olvides de ti
porque un cordón nos ata a las mareas,
porque sin ti naufragaré de nuevo
y la botella llegará a la orilla
de los anonimatos.
Nadie recogerá el aliento tibio
depositado en el silencio
ni la corriente inversa a los placeres.
Ni entenderá el lenguaje de tus manos,
el vehículo dactilar varado
en el aparcamiento de las olas.
a la deriva en un cristal oscuro,
a la postal de los veranos quietos
en los que naufragó
el vidrio de mi aliento y la temperatura.
No me lances al mar,
y si me lanzas,
no te olvides de ti
porque un cordón nos ata a las mareas,
porque sin ti naufragaré de nuevo
y la botella llegará a la orilla
de los anonimatos.
Nadie recogerá el aliento tibio
depositado en el silencio
ni la corriente inversa a los placeres.
Ni entenderá el lenguaje de tus manos,
el vehículo dactilar varado
en el aparcamiento de las olas.