alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
No me pidas que deje de quererte
después de toda mi vida entregarte
no me digas que ahora quieres marcharte
no me condenes a tan triste muerte
Yo estoy de pie, lucha por que te quiero
no hagas caso de esas terribles mentiras
no dejes que mi alma se rompa en mil pedazos
bajo la calumnia de esa mujer que es una fiera
Cada pedacito de mi piel te llama a gritos
siento que mi alma se rompe paso a paso
dime amor como hago yo para olvidarte
enséñame como se hace para no pensarte
El mañana se derrumba ante nuestros ojos
el ayer los dos juntos fue algo maravilloso
ahora me dices que para siempre he de olvidarte
dime como lo hago si solo aprendí a quererte
EL
Ven a mis brazos amor, olvidemos a la gente
pues no sabría vivir sin el placer de tenerte
las mentiras de la chusma siempre estarán presentes
pero nuestro amor incólume aún lo harán más fuerte
Yo soy el hombre de tu vida, tu bello enamorado
agradecido siempre a todo el amor que me has dado
que en el fondo de su pecho tu cariño ha guardado
de tantos años felices que tu me has entregado
después de toda mi vida entregarte
no me digas que ahora quieres marcharte
no me condenes a tan triste muerte
Yo estoy de pie, lucha por que te quiero
no hagas caso de esas terribles mentiras
no dejes que mi alma se rompa en mil pedazos
bajo la calumnia de esa mujer que es una fiera
Cada pedacito de mi piel te llama a gritos
siento que mi alma se rompe paso a paso
dime amor como hago yo para olvidarte
enséñame como se hace para no pensarte
El mañana se derrumba ante nuestros ojos
el ayer los dos juntos fue algo maravilloso
ahora me dices que para siempre he de olvidarte
dime como lo hago si solo aprendí a quererte
EL
Ven a mis brazos amor, olvidemos a la gente
pues no sabría vivir sin el placer de tenerte
las mentiras de la chusma siempre estarán presentes
pero nuestro amor incólume aún lo harán más fuerte
Yo soy el hombre de tu vida, tu bello enamorado
agradecido siempre a todo el amor que me has dado
que en el fondo de su pecho tu cariño ha guardado
de tantos años felices que tu me has entregado