Poco a poco has dejado de amarme,
poco a poco he dejado de amarte.
Tal vez, la entrega, al roce de una
boca nueva, cambió tú mirada
y te inundaste, de esa ilusión descontrolada,
que envuelve los sentidos;
pero ven, acércate, dame la eternidad
en un momento y después dime la verdad,
esa verdad, que no quiero escuchar.
Ven, acércate, que quiero sentir,
la desnudes de tus manos,
la fragancia de tú pelo,
la sensualidad de tus besos.
¿A qué le temes? ¿A qué le temo?
¿Será que si me olvidas,
yo, ya te habré olvidado?
Porque no decirlo, todo me lleva a ti,
nada de mí te acerca, todo de ti me aleja.
¿Por qué me elegiste? ¿Por qué te elegí?
poco a poco he dejado de amarte.
Tal vez, la entrega, al roce de una
boca nueva, cambió tú mirada
y te inundaste, de esa ilusión descontrolada,
que envuelve los sentidos;
pero ven, acércate, dame la eternidad
en un momento y después dime la verdad,
esa verdad, que no quiero escuchar.
Ven, acércate, que quiero sentir,
la desnudes de tus manos,
la fragancia de tú pelo,
la sensualidad de tus besos.
¿A qué le temes? ¿A qué le temo?
¿Será que si me olvidas,
yo, ya te habré olvidado?
Porque no decirlo, todo me lleva a ti,
nada de mí te acerca, todo de ti me aleja.
¿Por qué me elegiste? ¿Por qué te elegí?