Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
No olvido tus lágrimas derramando
su peso en la arena;
hunde el cuchillo en mi cuerpo
el beso mordiente devora,
el piélago tajante ha labrado
tu belleza,
abre de espaldas el atuendo
de tafetán
y tu cuerpo empalidece de miedo.
Olvido ahora la fiebre de tus
ojos vacíos,
de tus labios dormidos.
El mar es testigo de la andanada:
la pasión fue vencida.
Escaparé de todas las causas,
del vil agobio detrás de tus rastros,
detrás de la fiebre de trastornada
mirada
y de la joya extraviada
asombro del aliento
fotografia en sepia buceando la nada.
su peso en la arena;
hunde el cuchillo en mi cuerpo
el beso mordiente devora,
el piélago tajante ha labrado
tu belleza,
abre de espaldas el atuendo
de tafetán
y tu cuerpo empalidece de miedo.
Olvido ahora la fiebre de tus
ojos vacíos,
de tus labios dormidos.
El mar es testigo de la andanada:
la pasión fue vencida.
Escaparé de todas las causas,
del vil agobio detrás de tus rastros,
detrás de la fiebre de trastornada
mirada
y de la joya extraviada
asombro del aliento
fotografia en sepia buceando la nada.
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