almacautiva
Poeta adicto al portal
No le pido kilómetros de mente
ni desviaré su ruta por mis cercanías.
No le pido ni penas, ni alegrías,
ni declararse culpable de mi suerte.
No le pido veleros, no es lo mío.
ya sabe que prefiero andar el mundo
en el bolsillo aire,
en las maletas vino,
y preguntar a veces,
que de mí no me fío...
No le pido tampoco grandes viajes,
-si acaso a París, un día-
Ni que haga perfecto
el amor,
la paella,
o la sangría.
¡Ni un don Juan del bricolaje!
No le preguntaré nunca
A qué dedica el tiempo
a qué dedica el alma
a qué dedica el aire.
No le pido ser rey ni caballero
-sir Lancelot ya fue mi perdición-
no le busco ni capa ni sombrero,
ni siquiera le busco el corazón.
-aunque mejor si lo tiene-
Que de piedras ya he llenado la cantera.
Y necesito que me hablen
de la tarde
del rocío
y de la luna la primera.
Tal vez un poco poeta
para adornar desencantos.
No le pido que sea un santo,
¡sólo pido que me quiera!
¿Es que acaso pido tanto?
ni desviaré su ruta por mis cercanías.
No le pido ni penas, ni alegrías,
ni declararse culpable de mi suerte.
No le pido veleros, no es lo mío.
ya sabe que prefiero andar el mundo
en el bolsillo aire,
en las maletas vino,
y preguntar a veces,
que de mí no me fío...
No le pido tampoco grandes viajes,
-si acaso a París, un día-
Ni que haga perfecto
el amor,
la paella,
o la sangría.
¡Ni un don Juan del bricolaje!
No le preguntaré nunca
A qué dedica el tiempo
a qué dedica el alma
a qué dedica el aire.
No le pido ser rey ni caballero
-sir Lancelot ya fue mi perdición-
no le busco ni capa ni sombrero,
ni siquiera le busco el corazón.
-aunque mejor si lo tiene-
Que de piedras ya he llenado la cantera.
Y necesito que me hablen
de la tarde
del rocío
y de la luna la primera.
Tal vez un poco poeta
para adornar desencantos.
No le pido que sea un santo,
¡sólo pido que me quiera!
¿Es que acaso pido tanto?
