Daniela Cifelli
Poeta recién llegado
No digas nada, no preguntes por qué,
Qué sucedió, por qué de ti me enamoré
No, no digas, sólo calla, obsérvame y bésame.
Sólo mantén tus ojos centrados en los míos,
Simplemente así te conviertes en mi delirio,
Recorre poco a poco tus labios en mi boca
Y sedúceme con esos besos
Que sólo tú me sabes dar,
Sólo tú, nadie más,
El único amor del que me siento preso,
Feliz por ésta cárcel en la que ti me encuentro,
Calla, no hables, bésame y de ti embriágame.
Impregna cada uno de tus deseos conmigo,
Bienvenido a mi mundo, fiel a un solo testigo,
Cuyo nombre comprende cuatro letras
Y se interpreta como lenguaje universal,
Te lo presento, se llama amor, el arte del amor,
La poesía que me ha de inspirar,
Ya que a ti yo te he de amar, nada más que amar,
Me importa un bledo el pasado,
La desdicha ya no se encuentra a mi lado,
Sólo tú amor mío, te has convertido en todo para mí,
En aquella sinfonía que tanto anhelaba escuchar,
En aquella belleza que algún día aspiraba encontrar,
Y por fin, aquí a mi lado tú estás,
El amor perfecto que siempre soñé y nunca,
Te lo confieso, nunca pensé que se haría realidad.
Detente, no digas nada, sólo ámame y bésame,
Hazme tuya, conviértete en mío,
No preguntes por qué de ti me enamoré,
Eso no importa, es inexplicable,
Eso no importa, sólo sé que te amo,
Conviértete en mi castigo, todos los días atada contigo,
Sólo quédate a mi lado,
Tú me has convertido en vulnerable,
Has encendido la llama que hace tiempo la había apagado;
No preguntes por qué eterno amor mío,
Sólo sé que te amo
Qué sucedió, por qué de ti me enamoré
No, no digas, sólo calla, obsérvame y bésame.
Sólo mantén tus ojos centrados en los míos,
Simplemente así te conviertes en mi delirio,
Recorre poco a poco tus labios en mi boca
Y sedúceme con esos besos
Que sólo tú me sabes dar,
Sólo tú, nadie más,
El único amor del que me siento preso,
Feliz por ésta cárcel en la que ti me encuentro,
Calla, no hables, bésame y de ti embriágame.
Impregna cada uno de tus deseos conmigo,
Bienvenido a mi mundo, fiel a un solo testigo,
Cuyo nombre comprende cuatro letras
Y se interpreta como lenguaje universal,
Te lo presento, se llama amor, el arte del amor,
La poesía que me ha de inspirar,
Ya que a ti yo te he de amar, nada más que amar,
Me importa un bledo el pasado,
La desdicha ya no se encuentra a mi lado,
Sólo tú amor mío, te has convertido en todo para mí,
En aquella sinfonía que tanto anhelaba escuchar,
En aquella belleza que algún día aspiraba encontrar,
Y por fin, aquí a mi lado tú estás,
El amor perfecto que siempre soñé y nunca,
Te lo confieso, nunca pensé que se haría realidad.
Detente, no digas nada, sólo ámame y bésame,
Hazme tuya, conviértete en mío,
No preguntes por qué de ti me enamoré,
Eso no importa, es inexplicable,
Eso no importa, sólo sé que te amo,
Conviértete en mi castigo, todos los días atada contigo,
Sólo quédate a mi lado,
Tú me has convertido en vulnerable,
Has encendido la llama que hace tiempo la había apagado;
No preguntes por qué eterno amor mío,
Sólo sé que te amo