adolfo vilatte l.
Poeta recién llegado
Si tienes una pena,
Si tiene la vida algun pesar,
No debes quejarte;
Tu pena es solo tuya
Y creeme que muy pocos
Contigo han de llorar.
A la nube que pasa
Y que en el éter suspendida está
No le preguntes nada;
No te contestará.
No sabe de pesares;
Sólo es agua que el viento lleva al mar,
Como la vida lleva ,
En su vaivén, las almas al azar.
A las olas que llegan
y mueren en las playas con fragor,
No les preguntes nada;
Las olas nada saben de dolor.
A las noches de luna,
A las albas risueñas y serenas,
No les preguntes nada;
No saben de amarguras ni de penas.
A las aves canoras,
A las flores que esmaltan los trigales,
No les preguntes nada;
¿Que han de saber de luchas y de males?
A las hojas que ruedan,
A las rosas que yacen bajo el cielo,
No les preguntes nada,
Nada dirán que calme tu desvelo.
A las aves que emigran,
Al acercarse el frio, año tras año,
No les preguntes nada;
Nada saben de falsía ni de engaño.
Sólo las almas sufren,
Sólo las almas saben de pesares;
Entonces no interrogues
A la luna ,a las aves ni a los mares.
Tu pena es sólo tuya,
Lo mismo que la espina es de la rosa;
Lo mismo que es del agua
La espuma de cascadas rumorosas.
No porque te lamentes
Ha de cambiar el mundo su vaivén;
Entonces no te aflijas,
Desafía al dolor con tu desdén.
Y luego pasa, pasa
Con paso firme hacia el mañana incierto;
No debes detenerte,
Como no se detienen
Aquellas aves que cruzan el desierto,
Hasta encontrar o selvas o llanuras
Propicias a sus nidos.
Nada preguntes, pero siempre avanza;
No te quejes, no imites los vencidos;
Sólo al perder la vida,
Sólo al postrer suspiro
Debe perderse la última esperanza.
ADOLFO VILATTE LAVIGNE (publica adolfo mirande)
Si tiene la vida algun pesar,
No debes quejarte;
Tu pena es solo tuya
Y creeme que muy pocos
Contigo han de llorar.
A la nube que pasa
Y que en el éter suspendida está
No le preguntes nada;
No te contestará.
No sabe de pesares;
Sólo es agua que el viento lleva al mar,
Como la vida lleva ,
En su vaivén, las almas al azar.
A las olas que llegan
y mueren en las playas con fragor,
No les preguntes nada;
Las olas nada saben de dolor.
A las noches de luna,
A las albas risueñas y serenas,
No les preguntes nada;
No saben de amarguras ni de penas.
A las aves canoras,
A las flores que esmaltan los trigales,
No les preguntes nada;
¿Que han de saber de luchas y de males?
A las hojas que ruedan,
A las rosas que yacen bajo el cielo,
No les preguntes nada,
Nada dirán que calme tu desvelo.
A las aves que emigran,
Al acercarse el frio, año tras año,
No les preguntes nada;
Nada saben de falsía ni de engaño.
Sólo las almas sufren,
Sólo las almas saben de pesares;
Entonces no interrogues
A la luna ,a las aves ni a los mares.
Tu pena es sólo tuya,
Lo mismo que la espina es de la rosa;
Lo mismo que es del agua
La espuma de cascadas rumorosas.
No porque te lamentes
Ha de cambiar el mundo su vaivén;
Entonces no te aflijas,
Desafía al dolor con tu desdén.
Y luego pasa, pasa
Con paso firme hacia el mañana incierto;
No debes detenerte,
Como no se detienen
Aquellas aves que cruzan el desierto,
Hasta encontrar o selvas o llanuras
Propicias a sus nidos.
Nada preguntes, pero siempre avanza;
No te quejes, no imites los vencidos;
Sólo al perder la vida,
Sólo al postrer suspiro
Debe perderse la última esperanza.
ADOLFO VILATTE LAVIGNE (publica adolfo mirande)