Ricardo Grunewaldt
Poeta recién llegado
--Ricardo Grunewaldt--
No puedo dejar el reproche (18-06-06 / 11:22PM)
Mi amor
un iceberg vagando en el pasado
atrapado en el recuerdo
de una memoria en completa demencia.
Marque en cicatriz una espera infinita
que temo no poder cumplir.
Si de mis frases se apoderan los puntos suspensivos
y el amor hace del tacto un acto impuro
definiéndolo pecado.
Si la diferencia entre dormir y estar despierto la perdí,
y la compañía incondicional de mis días
es una sombra fugaz que se escapa de noche.
Quiero ser artista
y no tengo ni nombre,
ni arte, ni musa que inspire en que morir.
Me apoyo en la traición del aire,
confesándole a un sordo mis gritos,
mientras otro ciego lee todo lo que escribo,
en la interesante conversa de un mudo...
Las estrellas ya no se si se suicidan desde tus ojos,
el tiempo de tu ausencia desconozco,
pero la siento como desde siempre.
Y aunque lo intento,
no puedo dejar el reproche.
No puedo dejar el reproche (18-06-06 / 11:22PM)
Mi amor
un iceberg vagando en el pasado
atrapado en el recuerdo
de una memoria en completa demencia.
Marque en cicatriz una espera infinita
que temo no poder cumplir.
Si de mis frases se apoderan los puntos suspensivos
y el amor hace del tacto un acto impuro
definiéndolo pecado.
Si la diferencia entre dormir y estar despierto la perdí,
y la compañía incondicional de mis días
es una sombra fugaz que se escapa de noche.
Quiero ser artista
y no tengo ni nombre,
ni arte, ni musa que inspire en que morir.
Me apoyo en la traición del aire,
confesándole a un sordo mis gritos,
mientras otro ciego lee todo lo que escribo,
en la interesante conversa de un mudo...
Las estrellas ya no se si se suicidan desde tus ojos,
el tiempo de tu ausencia desconozco,
pero la siento como desde siempre.
Y aunque lo intento,
no puedo dejar el reproche.
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