Novalistian
Poeta recién llegado
Por más que intento no puedo olvidarte,
pero mentí al decir que lo he intentado,
no hay nada que no me haga recordarte,
mi mente es museo a ti dedicado;
me acostumbré a que nunca ibas a irte,
y ahora te has ido, nubes han llegado
a mis ojos para siempre lloverte,
por dejar ir lo que tanto he amado;
nunca he pretendido yo ser tu dueño,
soy pobre, no hay más que yo te pueda dar,
pero más que el oro vale el cariño
que en bandeja de plata quise brindar
a la soberana de todo sueño,
de todo el mundo, del cielo y del mar.
¿Cómo tan estúpido he podido ser?
¡Ay, pobre de mí que te dejé marchar!
Valiente hoy y tan cobarde en el ayer,
por pensar en ti no hago más que llorar;
llorarte a ti, Cristal, porque sin querer,
fuiste para mí el aire que respirar
y por más que intento no puedo entender
porqué no te puedo ya recuperar;
¿Acaso para ti un estorbo he sido?
¿Eran de verdad aquellas sonrisas?
No es tu sacrificio lo que yo pido,
tan sólo que si algún día regresas,
dejes malentendido en el olvido
y todas las sombras que en mí recuerdas.
Me cuesta tanto renunciar al amor,
viéndolo aún todavía posible,
sé que esto no causará más que dolor,
pero no puedo aceptar lo tangible;
sé que en mí reflejarse tu yo interior,
por más que a tu parecer sea increíble,
sé que como yo no habrá nadie mejor
para hacerte el cielo más accesible;
pero un mundo es para mí ya tu amistad,
aunque por verte miraba yo al cielo,
ignorando que ante mí hay una verdad:
quería en mis ojos tener un velo,
y con él tu marcha fue la realidad,
sin tu amor no existía mi consuelo.