M.Mar
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo prometerte,
que sea el mismo horizonte
quién de a luz al sol de un nuevo día.
Que el mar que bañe nuestros cuerpos
lo haga en la misma orilla.
Que la luz prestada de la luna
refleje tu sombra sobre la mía.
Ni que juntos dibujemos dragones en el cielo
como cuando era niña.
Pero si puedo decirte:
Que no calienta mi cuerpo el sol
si no eres tú quien lo enciende.
Que solo el mar se vuelve calma
cuando tus labios dicen mi nombre.
Que cuando sueño contigo,
la luna de envidia muere
y si no sé de ti,
el cielo se entristece
y llueve
Sol y luna.
Mar y cielo.
Tu y yo.
Tan distantes,
tan cercanos,
tan afines.
que sea el mismo horizonte
quién de a luz al sol de un nuevo día.
Que el mar que bañe nuestros cuerpos
lo haga en la misma orilla.
Que la luz prestada de la luna
refleje tu sombra sobre la mía.
Ni que juntos dibujemos dragones en el cielo
como cuando era niña.
Pero si puedo decirte:
Que no calienta mi cuerpo el sol
si no eres tú quien lo enciende.
Que solo el mar se vuelve calma
cuando tus labios dicen mi nombre.
Que cuando sueño contigo,
la luna de envidia muere
y si no sé de ti,
el cielo se entristece
y llueve
Sol y luna.
Mar y cielo.
Tu y yo.
Tan distantes,
tan cercanos,
tan afines.
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