Asklepios
Incinerando envidias
No recuerdo cual fue la última pregunta que me hiciste al salir de tu alcoba, y hoy, acostumbrado ya, a respirar en esta disonancia, en ocasiones, necesito inspirar profundamente, para no sentirme ir a la deriva, y que estoy viendo de nuevo, la fuerza de tu ausencia. Necesito evitar que se haga corpórea; necesito mantenerme a salvo en este penoso exilio que elegí de manera voluntaria; necesito defenderlo si quiero permanecer a salvo de tus hechizos.