BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo subo la escalera
peldaño a peldaño
asciendo el tránsito
y me sitúo en permanente
desequilibrio de mi cuerpo,
prendo la llama enumerada
consigo el fin de las humedades
transcurro entre alambres desprotegidos
lucernas de idéntico carisma.
Mi cuerpo abriga
un rescoldo insensato
de lagos imprudentes
con aves abundantes,
sigo, peldaños, nubes,
galaxias, prensas ilimitadas
de la horca indistinta.
Mi sombrío gesto
drenado, deposito
en mitad de cal y montes
rojizos.
Extraño fragancias perfumes
aromas, descuelgo una materia tan viva,
en la nada de un insigne desierto,
con bosques perfumados
de sangre y olivos muertos.
No sé si el amor
con tanto denuedo
busca el pretérito
en mitad de un intervalo
de agonía.
©
peldaño a peldaño
asciendo el tránsito
y me sitúo en permanente
desequilibrio de mi cuerpo,
prendo la llama enumerada
consigo el fin de las humedades
transcurro entre alambres desprotegidos
lucernas de idéntico carisma.
Mi cuerpo abriga
un rescoldo insensato
de lagos imprudentes
con aves abundantes,
sigo, peldaños, nubes,
galaxias, prensas ilimitadas
de la horca indistinta.
Mi sombrío gesto
drenado, deposito
en mitad de cal y montes
rojizos.
Extraño fragancias perfumes
aromas, descuelgo una materia tan viva,
en la nada de un insigne desierto,
con bosques perfumados
de sangre y olivos muertos.
No sé si el amor
con tanto denuedo
busca el pretérito
en mitad de un intervalo
de agonía.
©