JC Ventura
Poeta recién llegado
Estrellé mi último harmónium
contra el pestilente muro pintarrajeado.
Palabras susurradas en la soledad del ascensor.
Prímulos vástagos irguiéndose
vigorosos
bajo el abrasador manto solar.
Tren ardiendo desbocado,
el único poeta de la noche.
La muerte se me ofrece, lasciva,
en puertas entreabiertas
y puentes quebradizos.
Le miro a los ojos
¡No será esta vez!- le grito...
Pero no se da por vencida,
y una vez tras otra se me aparece
con otros rostros, en otras vidas...
a veces es una botella en el estante,
a veces es una mujer en la cuneta
a veces es un viejo amigo reencontrado
a veces es una canción incendiaria,
a veces es un tubo de cola de carpintero,
a veces es el despertador por la mañana,
a veces es el poema inacabado,
a veces es la compra en el supermercado,
a veces es un cigarrillo mal apagado,
a veces es un comentario en la radio,
a veces es el conductor del carril de al lado,
a veces es el Presidente en el Congreso de los Diputados,
a veces es la tarde del domingo pasado,
a veces es mi hermana, o mi hermano,
a veces es una maldita coincidencia,
a veces es un viaje demasiado largo,
a veces es la comida que he devorado,
a veces es la noche en la que no he descansado...
La muerte llega siempre en el momento inadecuado
como una palabra estúpida
escupida a bocajarro.
¡Oh, Señor!
¡No más encuentros indeseados!
¡Déjame encaramarme a la verja
a contemplar la Luna llena de agosto
y disfrutar de su abrazo!
Prefiero su silenciosa compañía
a este jolgorio impostado,
la fiesta de los disfrazados
y los plañidores de pago.
contra el pestilente muro pintarrajeado.
Palabras susurradas en la soledad del ascensor.
Prímulos vástagos irguiéndose
vigorosos
bajo el abrasador manto solar.
Tren ardiendo desbocado,
el único poeta de la noche.
La muerte se me ofrece, lasciva,
en puertas entreabiertas
y puentes quebradizos.
Le miro a los ojos
¡No será esta vez!- le grito...
Pero no se da por vencida,
y una vez tras otra se me aparece
con otros rostros, en otras vidas...
a veces es una botella en el estante,
a veces es una mujer en la cuneta
a veces es un viejo amigo reencontrado
a veces es una canción incendiaria,
a veces es un tubo de cola de carpintero,
a veces es el despertador por la mañana,
a veces es el poema inacabado,
a veces es la compra en el supermercado,
a veces es un cigarrillo mal apagado,
a veces es un comentario en la radio,
a veces es el conductor del carril de al lado,
a veces es el Presidente en el Congreso de los Diputados,
a veces es la tarde del domingo pasado,
a veces es mi hermana, o mi hermano,
a veces es una maldita coincidencia,
a veces es un viaje demasiado largo,
a veces es la comida que he devorado,
a veces es la noche en la que no he descansado...
La muerte llega siempre en el momento inadecuado
como una palabra estúpida
escupida a bocajarro.
¡Oh, Señor!
¡No más encuentros indeseados!
¡Déjame encaramarme a la verja
a contemplar la Luna llena de agosto
y disfrutar de su abrazo!
Prefiero su silenciosa compañía
a este jolgorio impostado,
la fiesta de los disfrazados
y los plañidores de pago.