Lope
Poeta adicto al portal
La búsqueda de ser libre,
se ahoga afuera del muro.
Estoy seguro que si vuelo,
llego al cielo mientras mi mano escribe.
Estoy seguro que si me alzo,
chocaré contra un límite gubernamental.
Que si me expreso paso a paso,
terminarán llamándome enfermo mental.
Pero yo salgo ahí fuera
y escribo lejos de la papelera.
Descubro el granizo de las leyes
y la democracia, monarquía sin reyes.
Una princesa alza la mano en los pinos,
la multitud la alza desde que vino.
La princesa se gasta la pasta
y la prole lucha porque la aplastan.
Con descaro entra en su coche caro,
ropa de marca y no le sobra ni un baro.
Gasta todo en basura,
es nuestro dinero y ella lo sabe, está segura.
Un animal protesta y toma el poder,
el pueblo protesta a más no poder.
Parece que no es lo mismo,
pero un abismo de policías y vallas se alzan ahí mismo.
Los gritos suben el volumen
y con gas lacrimógeno los dispersan.
No los vas a callar ni aún que disparen
y no importa lo que diga esa prensa vendida.
No somos guerrilleros pero pronto lo seremos,
es un canto que con encanto entonan las almas.
Hay tanto desmadre pero él finge estar sereno,
por dentro lo carcome la verdad y no encuentra calma.
El poder lo ha ya asumido,
su hija lo ha presumido.
Pero la presión no ha sucumbido,
desde el resto de México al obligo.
Vuelan las piedras,
también los libros.
La tierra se mancha con sangre
y mientras escribo resisten las envestidas.
Nadie advierte lo peligroso,
que puede llegar a ser reclamar tus derechos.
Y que desde el techo,
están al asecho de los mozos.
se ahoga afuera del muro.
Estoy seguro que si vuelo,
llego al cielo mientras mi mano escribe.
Estoy seguro que si me alzo,
chocaré contra un límite gubernamental.
Que si me expreso paso a paso,
terminarán llamándome enfermo mental.
Pero yo salgo ahí fuera
y escribo lejos de la papelera.
Descubro el granizo de las leyes
y la democracia, monarquía sin reyes.
Una princesa alza la mano en los pinos,
la multitud la alza desde que vino.
La princesa se gasta la pasta
y la prole lucha porque la aplastan.
Con descaro entra en su coche caro,
ropa de marca y no le sobra ni un baro.
Gasta todo en basura,
es nuestro dinero y ella lo sabe, está segura.
Un animal protesta y toma el poder,
el pueblo protesta a más no poder.
Parece que no es lo mismo,
pero un abismo de policías y vallas se alzan ahí mismo.
Los gritos suben el volumen
y con gas lacrimógeno los dispersan.
No los vas a callar ni aún que disparen
y no importa lo que diga esa prensa vendida.
No somos guerrilleros pero pronto lo seremos,
es un canto que con encanto entonan las almas.
Hay tanto desmadre pero él finge estar sereno,
por dentro lo carcome la verdad y no encuentra calma.
El poder lo ha ya asumido,
su hija lo ha presumido.
Pero la presión no ha sucumbido,
desde el resto de México al obligo.
Vuelan las piedras,
también los libros.
La tierra se mancha con sangre
y mientras escribo resisten las envestidas.
Nadie advierte lo peligroso,
que puede llegar a ser reclamar tus derechos.
Y que desde el techo,
están al asecho de los mozos.