kanb
Poeta fiel al portal
No te atrevas a mirarme ahora,
con tus ojos claros que iluminaban, con tus ojos claros que hechizaban
que vos dejaste sin reflejo el brillo de mis ojos pardos,
y ahora pretendes que no estén apagados.
No te atrevas a decir que fue un error haberme dejado sola,
con tus labios dulces lejanos, con tus labios dulces amargos,
que vos elegiste desandar el camino,
y ahora pretendes volver como si nada al sendero de mi destino.
No te atrevas a tomarme de las manos ahora,
con tus manos blancas que fueron mi guía, con tus manos de vidrio blancas
que vos soltaste un día mi mano,
y ahora pretendes que de nuevo te reciban.
No te atrevas a pedir mis besos ahora,
con tu boca roja que me incendia, con tu boca roja que cercena
que vos negaste la vida a mis besos
y ahora pretendes su miel y su cielo.
No te atrevas ahora a amarme,
con tus armas todas que me invaden, tus armas que supieron enamorarme
que vos dejaste morir mi amor envenenado de tu ausencia
y ahora a lamentarte, no te atrevas.
con tus ojos claros que iluminaban, con tus ojos claros que hechizaban
que vos dejaste sin reflejo el brillo de mis ojos pardos,
y ahora pretendes que no estén apagados.
No te atrevas a decir que fue un error haberme dejado sola,
con tus labios dulces lejanos, con tus labios dulces amargos,
que vos elegiste desandar el camino,
y ahora pretendes volver como si nada al sendero de mi destino.
No te atrevas a tomarme de las manos ahora,
con tus manos blancas que fueron mi guía, con tus manos de vidrio blancas
que vos soltaste un día mi mano,
y ahora pretendes que de nuevo te reciban.
No te atrevas a pedir mis besos ahora,
con tu boca roja que me incendia, con tu boca roja que cercena
que vos negaste la vida a mis besos
y ahora pretendes su miel y su cielo.
No te atrevas ahora a amarme,
con tus armas todas que me invaden, tus armas que supieron enamorarme
que vos dejaste morir mi amor envenenado de tu ausencia
y ahora a lamentarte, no te atrevas.
Última edición: