Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
No te calles;
Si en la amanecida
no te encuentras.
Si tus besos, hacen moradura,
y te buscas en el grito
del gallo, en el placer
del desayuno con las nanas
minute ando en la frente.
No te calles.
Ponte en hora con el cronómetro
del ardor que enciendes
en la noche llovida.
Recojo el agua con cubos
de dolor, naces en mi ausencia
hallada de regreso
y soy yo quién te busco,
en cada ola, que llega antes que yo,
a puerto roto con esa despedida,
hecha lanza.
El pesquero lleno remonta
la cresta de las olas,
parte el mar como una navaja
de hilos deshilvanados,
que se cosen entre la lluvia caída
de tus ojos y voy llegando
a la almohada de tu sonrisa
al desayuno de tus caricias
al canto
de esa sirena
que me hizo perderme
tras tu huella.
Llena de
ti.
Reservados todos los derechos©
Reservados todos los derechos©
Si en la amanecida
no te encuentras.
Si tus besos, hacen moradura,
y te buscas en el grito
del gallo, en el placer
del desayuno con las nanas
minute ando en la frente.
No te calles.
Ponte en hora con el cronómetro
del ardor que enciendes
en la noche llovida.
Recojo el agua con cubos
de dolor, naces en mi ausencia
hallada de regreso
y soy yo quién te busco,
en cada ola, que llega antes que yo,
a puerto roto con esa despedida,
hecha lanza.
El pesquero lleno remonta
la cresta de las olas,
parte el mar como una navaja
de hilos deshilvanados,
que se cosen entre la lluvia caída
de tus ojos y voy llegando
a la almohada de tu sonrisa
al desayuno de tus caricias
al canto
de esa sirena
que me hizo perderme
tras tu huella.
Llena de
ti.
Reservados todos los derechos©
Reservados todos los derechos©
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