una noche mas
Poeta recién llegado
Una vez permití...
que un grito me paralice...
que una mirada me acobarde...
que un susurro me anuncie otro grito más...
que una pausa que se presentaba como breve, se lleve años...
que a una promesa, se la llevase el viento...
que te acercaras tanto, que mi corazón en abzurda defensa latía más rápido...
que cuando cerrastes los ojos para abrirlos nuevamente, yo no pudiera juntar valor nunca más...
Una vez más permití...
que cuando extendieras los brazos te dejara abrazarme,
aún con mi cuerpo temblando.
que cuando te hablaba llorando, sin poder terminar una frase,
tú me callaras sólo con una.
que tu presencia me nuble...
que tu risa se torne macabra...
que tus besos me llenen de verguenza...
que a tus amenazas las lleves a cavo.
Una vez permití...
Una vez me permití decirte basta.
Un basta ausente de valor... pero con permiso a ser dicho...
Y ese enfrentamiento entre tu voz que buscaba tapar la mia
y la mia, tan cansada de permitir tánto,
fué el basta, que ausente de todo
se hizo presente y voz de tanto tiempo permitiéndote tántas cosas
que tu ego descarado y macabro
soltó y provocó, convencido de ser dueño del coraje y la valentía
que te llevaría a ser ganador de una batalla que jamás habría podido ganarte,
si continuara aún permitiendo que le des más valor a tu vida que a la mía.
Por que ya no te permitiré más...
Simplemente no te daré siquiera la chance de provocarme
la más ínfima herida.
Por que no me permitiré más que domines mi vida.
No lo haré... NUNCA MÁS.
que un grito me paralice...
que una mirada me acobarde...
que un susurro me anuncie otro grito más...
que una pausa que se presentaba como breve, se lleve años...
que a una promesa, se la llevase el viento...
que te acercaras tanto, que mi corazón en abzurda defensa latía más rápido...
que cuando cerrastes los ojos para abrirlos nuevamente, yo no pudiera juntar valor nunca más...
Una vez más permití...
que cuando extendieras los brazos te dejara abrazarme,
aún con mi cuerpo temblando.
que cuando te hablaba llorando, sin poder terminar una frase,
tú me callaras sólo con una.
que tu presencia me nuble...
que tu risa se torne macabra...
que tus besos me llenen de verguenza...
que a tus amenazas las lleves a cavo.
Una vez permití...
Una vez me permití decirte basta.
Un basta ausente de valor... pero con permiso a ser dicho...
Y ese enfrentamiento entre tu voz que buscaba tapar la mia
y la mia, tan cansada de permitir tánto,
fué el basta, que ausente de todo
se hizo presente y voz de tanto tiempo permitiéndote tántas cosas
que tu ego descarado y macabro
soltó y provocó, convencido de ser dueño del coraje y la valentía
que te llevaría a ser ganador de una batalla que jamás habría podido ganarte,
si continuara aún permitiendo que le des más valor a tu vida que a la mía.
Por que ya no te permitiré más...
Simplemente no te daré siquiera la chance de provocarme
la más ínfima herida.
Por que no me permitiré más que domines mi vida.
No lo haré... NUNCA MÁS.